El Parque

¿Que son los Parques de Estudio y Reflexión?

Son espacios abiertos al Estudio y Reflexión, para profundizar en nosotros mismos y favorecer la no-discriminación, el afecto y la reciprocidad en el trato a los demás.
Aspiramos a que desde ellos surja una verdadera oleada de buenos sentimientos que ayuden a develar lo Sagrado en uno y fuera de uno, permitiéndonos comprender que no estamos solos en este mundo ni en los infinitos mundos.

Los Parques de estudio y reflexión son puertas de entrada al mundo mental de lo Profundo.

En ellos se realizan los trabajos de Escuela, un conjunto de estudios y prácticas que permiten acceder a experiencias de contacto con dimensiones internas recónditas.

Esa profundidad no puede ser apresada por el lenguaje ni por las categorías del espacio-tiempo en el que creemos vivir. Sin embargo, en determinadas circunstancias, se hace accesible, se manifiesta o irrumpe en vivencias que conmueven nuestra conciencia y cambian decisivamente nuestras vidas. Experimentamos aquello que no tiene nombre pero sí significado, es el contacto con una profundidad insondable en que el espacio es infinito y el tiempo eterno. Aunque breves, estas experiencias son de grandes consecuencias porque nos dan sentido, alegría y plenitud.

Desde muy antiguo los seres humanos percibimos la trayectoria de nuestra vida y su finitud. Nos preguntamos de dónde venimos y hacia dónde vamos, y experimentamos la búsqueda de significados, al par que sentimos la necesidad de superar el dolor y el sufrimiento. Y siempre que la conciencia humana ha conseguido asomarse a la profundidad de la Mente, han surgido respuestas inspiradas y se han liberado grandes fuerzas. El arrobamiento de los enamorados, la inspiración de los artistas y el éxtasis de los místicos tienen en esa profundidad común su fuente. De esas experiencias de lo “sagrado” nacen también las grandes corrientes religiosas y espirituales que han crecido en la historia.

Distintas personas, distintas culturas, en diferentes momentos históricos, han traducido la interioridad humana como paisajes poéticos o míticos diversos y, en ocasiones, enfrentados. Sin embargo, todos ellos tienen en lo Profundo su oculto centro de gravedad. En este planeta nuestro, cuyas sociedades se mundializan velozmente, será precisamente esa experiencia renovada de contacto con lo trascendente la que podrá propiciar el reconocimiento y el encuentro espiritual entre los pueblos.

“En algunos momentos de la historia se levanta un clamor, un desgarrador pedido de los individuos y los pueblos. Entonces, desde lo Profundo llega una señal. Ojala esa señal sea traducida con bondad en los tiempos que corren, sea traducida para superar el dolor y el sufrimiento. Porque detrás de esa señal están soplando los vientos del gran cambio”. (Silo. Inauguración del Parque de Estudio y Reflexión La Reja. 7 de mayo de 2005.)

Los Parques de estudio y reflexión son lugares de encuentro e irradiación de una nueva espiritualidad que rechaza toda forma de violencia y discriminación y que apela a esa dimensión sagrada de la mente humana para encontrar libertad y sentido. Cualquier ser humano, sean cuales fueren sus creencias, puede participar de este camino afectivo, conmocionante y experiencial.

Estos Parques se convierten para muchos en lugares que traducen un espacio-tiempo cargado de significado.

Existen zonas de la mente que tienen un especial significado, y cuando conectamos o accedemos a ellas, se produce una gran conmoción interna. Son territorios con carga psíquica, que están ubicados en cierta altura y profundidad del espacio interno. Así, por ejemplo, en numerosas leyendas se habló de ciudades míticas, lugares donde viven las más hondas aspiraciones.“Ciudades de los dioses adonde quisieron arribar numerosos héroes de distintos pueblos; paraísos en que dioses y hombres convivían en original naturaleza transfigurada.” (Silo: Obras Completas. La Mirada Interna. XX. La Realidad Interior, p. 57. Ediciones Humanistas. 1998.)

Cada pueblo tiene sus alegorías, y no podría ser de otro modo, ya que son traducciones de significados no representables, realizados con la materia prima del paisaje cultural correspondiente en un tiempo dado.

Estos lugares internos se relacionan o coinciden en ocasiones con lugares externos que toman así la característica de sacralidad por la importancia que tienen para nosotros, según la cultura de cada quien. Por eso peregrinamos a ellos para recibir la carga psíquica acumulada. En ellos queremos ser mejores, estar más conectados con nosotros mismos y con los demás.

Los Parques de estudio y reflexión que van apareciendo en los cinco continentes señalan la búsqueda y expresión de lo sagrado; es decir, de las mejores aspiraciones del ser humano que hoy se prepara para despertar de un profundo sueño.

Una nueva civilización está naciendo e irá teniendo su representación en el mundo, que será la traducción de esa realidad profunda.

Eduardo Gonzalo.


 

Elementos del Parque

 

EL PORTAL             

10352321_732183216878274_1075937083551128136_nLos portales marcan un límite, separan dos espacios: el del espacio del mundo exterior, el de la vida cotidiana, el del ruido con aquel del mundo interno, del silencio; del recogimiento y la reflexión.

Producen un cambio de estado en aquel que los atraviesa. Por ejemplo es el caso de los portales taurinos en la tradición japonesa. Los portales “taurinos” indican la entrada a los santuarios shintoistas. Algunos de ellos, que estaban puestos sobre el agua, representaban en el pasado la entrada de aquellos que llegaban en barco desde las islas vecinas.

Eran entonces lugares donde se juntaban el Pedido que elevaba el pescador a los dioses del mar, y la invitación de los mismos dioses a recoger los frutos de su infinita generosidad. Los portales en nuestros parques son de inspiración shintoísta y perpetuan tradiciones ancestrales.

Y reavivan esa invitación a traspasar un límite para entrar en otros espacios, y esclarecer en nuestros corazones nuestros pedidos internos…

Luego de esta breve introducción haremos una breve experiencia, vamos a tratar de reconocer qué es lo que queremos dejar atrás al traspasar este portal y vamos a buscar en nuestro interior una disposición que nos ayude a hacer un alto en el camino, que son el sentido de estas jornadas.

Cerramos los ojos. Revisemos nuestra vida cotidiana y sus situaciones… seguramente
tenemos perturbaciones… temores … inquietudes…. situaciones que nos generan tensión…

Vemos todo eso como parte de la vida cotidiana pero sabemos que hay mucho más en nuestro interior… Dejamos todo eso de lado y buscamos en nuestro interior una mirada, un sentir, un registro de disposición interna que nos lleve a la calma… que nos conecte con aquellas aspiraciones y necesidades más sentidas… una profunda necesidad de renovación de nuestra vida.

Encontramos esa disposición que nos permita traspasar este portal y entrar a este Parque despejados y dispuestos a conectar con lo mejor de nosotros mismos y con lo mejor del otro… sentimos una calidez y un afecto suave por nosotros mismos, y por los demás… Con esa disposición, vamos traspasar este portal teniendo presente en todo momento ese propósito que nos ha traído: El de hacer alto en el camino para buscar en nuestro interior y en el encuentro con otros “la Fuerza que alimente nuestra vida, la Alegría del hacer y la Paz mental necesaria para progresar en este mundo alterado y violento”.

 

 EL MONOLITO

monolitoAquí estamos frente al monolito. En todos los tiempos y lugares se encuentran formas arquitectónicas similares a esta. Son las formas en las que el ser humano, en todas las civilizaciones y culturas, ha plasmado una auténtica comprensión mitológica: la conexión de planos altos y bajos, de lo terrenal con lo celestial, de la temporalidad con la eternidad. Aquello que une al cielo con la tierra.

También se los ha llamado Axis Mundi (ejes del mundo) y a través de ellos se podía alcanzar el cielo a través de un árbol, de una escalera, o ascendiendo a una montaña.
Para los antiguos celtas, el bosque constituía su templo natural, cuyo centro simbólico era el claro del bosque, donde se tomaba contacto con lo sagrado. El roble era para ellos la vía del conocimiento.
En los mitos nórdicos, Y de Brasil, el gran fresno, era el lugar sagrado donde los dioses sesionaban y donde ellos definían los destinos del mundo.
En Africa, los imponentes Baobas eran considerados altares naturales, en los que se rendían ofrendas y cultos a los espíritus.
El monte Fuji ha simbolizado, desde antiguo, el eje del mundo en la cultura japonesa.
En la Mesopotamia, sumerios y babilonios construyeron montañas artificiales, llamadas Ziguarats, a las que consideraban la morada de los dioses.
En el antiguo Egipto, los obeliscos, tallados en un solo bloque de piedra, eran considerados rayos de sol petrificados, símbolo del centro sagrado del mundo.
Y la tabla esmeralda, de los antiguos alquimistas dice: “lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo para realizar los milagros de una misma cosa”.
Y en el libro “La mirada interna” el maestro Silo, refiriéndose a su enseñanza, nos dice que en ella hay amor al cuerpo y al espíritu. En ella, lo eterno no se opone a lo terreno.
Debido a que el Axis Mundi es una alegoría que unifica varias imágenes concretas, no hay contradicción en concebir múltiples lugares como “Centros del mundo”.

Así, aquí, ahora, este punto central es el eje en torno al cual todo gira. Y es en este punto central donde la quietud y el movimiento se unen. El movimiento es tiempo, pero la quietud es eternidad.
Comprender cómo este instante de nuestra vida es realmente un momento de eternidad, y comprender además el aspecto infinito de nuestras acciones en la temporalidad cotidiana, es una experiencia renovadora. Nos pone en contacto con una realidad superior. Nos pone en presencia de nuestros más elevados pensamientos. Nos aclara acerca de nuestras más profundas aspiraciones.
Tomémonos un corto tiempo para bucear en nuestro interior y para encontrar esos elevados pensamientos. Para conectar con esas profundas aspiraciones…
Y elevemos un cálido pedido para que sean la guía en nuestro camino hacia una vida renovada.

 

LA FUENTE

10686650_741684482594814_2375864308339125591_nAquí estamos frente a la Fuente. Sus peculiares formas están inspiradas en el Yoni-Lingam de los altares hindúes, que recuerdan que la existencia se divide en dos principios que se unen: lo femenino y lo masculino, representando esa unión sexual. En el Tantra, este símbolo es la máxima representación de Dios en nosotros, es decir, es la energía creadora que se expresa En las leyendas sobre la creación y en todos los mitos sobre el origen del universo, el agua es la fuente de vida con sus virtudes infinitas: el agua nutre, da vida, purifica, hace renacer…
Para muchas culturas y religiones las aguas son el símbolo de la sustancia primordial de la que nacen y a la que vuelven todas las formas. Es expresión de lo sagrado y tiene que ver con la vida misma.

Entonces, cerramos nuevamente los ojos para tomar contacto con ese fluir de la vida… esa correntada que nos atraviesa y que también nos trasciende…
Tomamos contacto con aquello que nos hace sentir plenamente vivos…
¿Puedo reconocer la vida que se expresa a través de mi existencia? ¿Tiene alguna conexión con todo lo existente? ¿Qué significado tendrá entonces mi vida? ¿Va en dirección evolutiva? ¿Cómo hago crecer la vida que hay en mí?…
Y agradeciendo esas respuestas continúo en este peregrinar, que me lleva -cada vez- a paisajes más profundos en el pensamiento y en la capacidad de generar la vida.

 

LA ESTELA
Las estelas tradicionalmente eran grabadas en piedra y son el testimonio de los eventos históricos significativos de la época en las que fueron erigidas. Encontramos ejemplos en variadas culturas como son las estelas sumerias, las egipcias o las de los mayas.
Aquí hay dos Estelas… una hacia la derecha…que llevara grabada los nombres de todos aquellos que contribuyeron a la construcción del Parque.

Y esta otra, que tiene grabado en acero las palabras pronunciadas por Silo el 4 de mayo de 1969 a los pies del Aconcagua en Mendoza, donde hoy está ubicado el Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas. Este Parque es conocido como el parque histórico. Y este día el 4 de Mayo ha sido instaurado como el día del Testimonio.

Escuchamos esta arenga conocida como “la Curación del sufrimiento”, que nos invita a la reflexión sobre el mundo y sobre nuestra propia vida.

 

LA SALA

En algunas circunstancias muy especiales de la vida de las personas irrumpen experiencias extraordinarias que a veces son llamadas “espirituales”. En ciertas ocasiones estas experiencias adquieren un sentido tan profundo, que logran cambiar completamente la dirección de vida de esas personas, o de comunidades o pueblos enteros.

A partir del momento en que el ser humano empezó a caminar sobre este planeta, empezó a construir lugares determinados, lugares en los que, ya sea sólo, o con otros, pudiera tomar contacto con una realidad superior.

Desde la remota antigüedad hasta nuestros días, encontramos una gran diversidad de formas y dimensiones en estas construcciones especiales. Más allá de las formas exteriores que son propias a las diferentes épocas y culturas, todas estas construcciones expresan una misma búsqueda, una misma necesidad y quizás también, una misma experiencia.

Las Salas de los Parques son semi-esféricas.

Son un espacio que permite a toda persona, creyente o no, poder sentirse a gusto y poder concentrarse en su mundo interior.

Dentro de esta forma semi-esférica vacía, las personas se disponen en círculos.

En las salas de los Parques de Estudio y Reflexión, lo más importante son las personas.

La sala tiene cuatro entradas, totalmente simétricas, protegidas del exterior. Un círculo exterior le da un límite esférico perfecto a la construcción.
La forma de la Sala hace pensar en él mándala tibetana o en la chacana de los pueblos indígenas de América del Sur.

La Sala favorece el acceso a la experiencia interna profunda, a través de su espacio semi- esférico vacío, cuya forma ayuda a concentrar la energía, y a tomar contacto con lo sagrado que está anidado dentro de cada uno.

La Sala es un ámbito propicio a las ceremonias y a la meditación: lo es especialmente para trabajar con la Fuerza interior y para poder dirigirla hacia sus seres queridos.

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